Experiencia Fourvière

 

 

Formación Conjunta

 

La comunión entre laicos y hermanos complementa y enriquece nuestras vocaciones específicas y diferentes estados de vida. No sólo hay lugar para unos y otros en la mesa, sino que nos necesitamos mutuamente al lado. EMM 79

 

Durante la Semana Santa un grupo de Maristas de Champagnat de Venezuela, luego de una larga travesía por aire, tierra y río, llegaron a Santa Catalina para celebrar la “II Experiencia de Formación Conjunta  Fourvière”.

 

Desde la primera experiencia en 2014, se había ido gestando el sueño de realizar una nueva formación conjunta con un tinte misionero, aceptando la invitación de Emili a salir de nuestras zonas de confort, así que a pesar de las dificultades por las que atraviesa nuestro país nos pusimos en marcha para hacer de nuestro sueño una realidad.

 

Un grupo de 14 laicos y 8 hermanos del Zulia, Falcón, Aragua, Miranda, Caracas y Delta Amacuro fuimos los invitados a vivir esta experiencia. Nuestros días estuvieron orientados desde la vivencia de la Semana Santa y acompañados en cada uno de ellos por María de la Promesa, María de la Vocación, María del Servicio, María del Caminar y María de la Fidelidad.

 

La experiencia de misión la realizamos en un asentamiento indígena Warao llamado El Remanse, que dista a más o menos una hora río abajo de Santa Catalina. Al llegar recorrimos la comunidad invitándolos a juntarnos para compartir un rato de juegos y algo más…Sentimos a Dios en nuestros hermanos waraos y fuimos evangelizados por ellos, más que dar recibimos; su sentido comunitario, allí estaban todos, niños, jóvenes, adultos disfrutando y compartiendo. Apreciamos el don de sus manos en sus hermosas artesanías. Una invitación que nos reta a mirar el mundo, nuestro país desde abajo, “mirar el mundo con los ojos  de los niños y jóvenes pobres”.

 

Como Maristas de Champagnat nos sentimos inspirados por la consagración de los fundadores de la Familia Marista, nos sentimos llamados a refundar y renovar nuestro compromiso como cristianos en nuestras localidades, en nuestro país, a seguir desplazándonos a los márgenes de las ciudades, a las zonas de frontera, allí donde el Señor nos llame y necesite.

 

Como familia marista venezolana damos gracias a Dios por lo que en nuestro país se ha ido construyendo, con luces y sombras seguimos caminando, pero estos 22sentimos una llamada muy fuerte a hacernos presente allí donde la vida carece de esperanza y de amor y misericordia infinita de Dios. Que nuestra Señora de Coromoto, anime y haga surgir mucha vida Cristiana al estilo Marista en todas nuestras realidades.

 

CRISTO HA RESUCITADO! FOURVIERE UNA PROMESA RENOVADA

 

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