El Umbral de Nuestra Historia

 

 

MARISTAS DE CHAMPAGNAT - POPAYÁN

 

Somos evangelizadores del mundo viviendo en medio del mundo. Como sal en la comida, manifestamos la profundidad que se esconde en la vida cotidiana e inmersaen ella, testimoniamos las tres dimensiones de Cristo. Consagrar el mundo a Dios, ser profeta de un futuro distinto y estar al servicio de los demás’’. EN TORNO A LAMISMA MESA. P.39

 

El DOS de enero del 2017,orientados por el Hermano Juan Carlos Villarreal y acompañados por el Hermano Diego zawadzky, remembramos la vida Marista, si doscientos años; el umbral de nuestra historia, en la casa de Villa marista Popayán, que guarda en cada rincón tantos recuerdos yuna tradición, nos escuchamos, abrimos nuestros corazones, compartimos experiencias y dialogamos fraternalmente, fue un día especial.

 

Hasta un lugar tan amado, Villa Marista,se hicieron presente integrantes del Grupo Laicos Bicentenario, las Fraternidades SEMARCH, y Hermano Ángelo y varias personas que desearon compartirtan significativa celebración.

 

La oración que compartimos todos los presentes, nos invitó a dar gracias por el regalo de darnos a Marcelino, a pedir perdón, porque  a veces no somos testigos fieles al carisma que Él nos heredó, al compromiso, de recibir una herencia que  después de 200 años sigue viva, que estamos llamados a hacer que siga ardiendo en todo momento y  lugar donde nos encontremos, el compromiso fue ante  Dios, Marcelino y La Buena Madre, a estar abiertos a la novedad del espíritu de Dios, a consagrar el mundo a ÉL, a ser profetas y místicos  en el Nuevo Comienzo, a servir a los niños y jóvenes, cada uno pronunció en voz alta su compromiso como un signo de corresponsabilidad y sueños compartidos.

 

En torno a la misma mesa, con una torta iluminada y  empanadas caucanas, cantamos el cumpleaños Marista y  nos preparamos para vivir ‘’ Un nuevo  La Valla, un Nuevo Comienzo’’.

 

Después, de varios meses, de celebrar con júbilo los 200 años, de historia MARISTA, con ilusión seguimos caminando, Marcelino, y la Buena Madre acompañan ese caminar e iluminan nuestros corazones y salimos de prisa como MARÍA, “El futuro no es un lugar al que nos dirigimos, sino algo que creamos; los caminos hacia él no se encuentran sino que se construyen, y la construcción de esos caminos cambia tanto al constructor como al destino’’ (Margaret Silf).

 

Fraternidades Popayán Colombia.

 

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