Un Corazón sin Fronteras

 

 

MARISTAS DE CHAMPAGNAT, UN CORAZÓN SIN FRONTERAS

Solidaridad con los niños venezolanos

 

En los últimos dos meses entraron a Colombia 118.709 niños, niñas y adolescentes desde Venezuela, algunos sin entender por qué tuvieron que abandonar su país, otros con la desesperanza de no saber cuándo será el retorno. Acompañaron a sus padres a hacer filas desgastantes para ingresar y registrarse en Colombia. Se han visto obligados a abandonar su colegio, su barrio, sus amigos y sus familiares.

 

La vida de estos menores y la de sus familias en Colombia está llena de incertidumbres, de caras nuevas, de nuevos sueños y de muchos desafíos. Siendo Venezuela una parte de la Provincia Norandina y atendiendo el llamado de XXII Capítulo General que nos invitó a caminar con los niños y jóvenes marginados de la vida, y a responder audazmente a las necesidades emergentes hemos querido hacer algo. Y de que de igual forma, el VI Capitulo Provincial llamó a los maristas de Champagnat de la Provincia Norandina a responder a las situaciones emergentes priorizando el servicio a los más vulnerables acompañando a los Hermanos y Laicos que hacen presencia entre los más vulnerables, desarrollando iniciativas de solidaridad ante las necesidades emergentes.

 

Los Hermanos y Laicos maristas de Bogotá el pasado 5 de junio lanzamos: La Casa marista de acogida “Corazón sin fronteras”, donde se busca ayudar a las familias inmigrantes venezolanas que tienen niños entre los 5 y 14 años, para que, en un primer momento, mientras las familias se ubican en la ciudad y ubican los primeros servicios básicos necesarios como son: organización de su status migratorio, consecución de vivienda, vacunación, inscripción al sistema de educación y de salud entre otros, puedan durante el día dejar a sus niños, en un ambiente seguro. Durante la permanencia de los niños, recibirán un complemento alimenticio que corresponde a desayuno, almuerzo y dos refrigerios uno en la mañana y otro en la tarde.

 

El proyecto está destinado para atender 25 niños y niñas venezolanos (modalidad mixta) y se ha articulado a la red de atención que brindan otras entidades que ya tienen experiencia en la atención de población migrante, por tanto, los niños que se atienden están directamente remitidos por la casa de atención a migrantes coordinada por las Hermanas Scalabrinianas, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Pastoral Social y ACNUR. La atención a los niños se realiza en horario de lunes a viernes en horario de 7:30 – 4:00 pm y permanecen en el programa por un período de tiempo de cuatro (4) semanas contadas a partir del día de ingreso del niño a la casa marista. Durante este período de tiempo, acompañaremos a las familias para que se puedan organizar de la mejor manera posible y también les brindaremos algo de formación frente a las rutas básicas de atención que deben seguir para obtener diferentes servicios.

 

Entendiendo el difícil tránsito que es para los niños el cambio de su realidad y su contexto, el proyecto pretende dar una bienvenida cálida a estos pequeños y que de la manera más armónica posible puedan entender y empezar el proceso de adaptación a su nueva realidad.

 

La casa marista, atiende a los niños en aspectos fundamentales como son:

 

  • Mejoramiento de autoestima y seguridad personal
  • Desarrollo de la resiliencia
  • Refuerzo lúdico y educativo
  • Refuerzo alimenticio
  • Control de talla y peso
  • Reconocimiento de los Derechos de los niños

 

Para llevar adelante este proyecto se convocó un equipo de reflexión conformado por:

Hermanos Maristas: Laurentino Albalá y Alexnnys Flores.

Laicado Marista: Claudia Rojas Carvajal

Pastoral Juvenil: Leonel Ramírez y Andrés Gómez

Solidaridad: Francisco Murillo y Maryury Morales

Administración Colombia: Dioneira Abril.

 

La Casa Marista estará coordinada por la Lic.  Sandra Patricia Rodríguez y cuenta con la participación de varios voluntarios pertenecientes principalmente a las fraternidades y grupos de laicos maristas, a la pastoral juvenil, infantil y universitaria, así como algunos docentes y estudiantes del colegio Champagnat de Bogotá. Desde ya, les agradecemos el SÍ decidido y generoso que han dado a esta nueva presencia marista.

 

Hemos entendido que, para la vitalidad de la misión y el carisma marista hoy, estamos llamados a ser una familia que irradie luz, esa luz de Cristo en las personas que más lo necesitan. No habrá un nuevo comienzo sin la implicación personal, la fe y el compromiso de cada Hermano y Laico marista.

Es por esto, que estamos invitados a ser conscientes de que las llamadas del XXII Capítulo General que celebramos justamente aquí en Colombia y que sin lugar a dudas son realmente desafiantes y audaces, debemos responderlas confiados en María, Nuestra Buena Madre, que siempre lo ha hecho todo entre nosotros. Ella, que estuvo siempre atenta a las llamadas del Padre, siendo discípula perfecta de Cristo Jesús, nos acompaña a todos los que llevamos su nombre, mientras peregrinamos juntos en el tercer centenario marista. No olvidemos que el Padre Champagnat, quiso darnos el nombre de María para que viviéramos de su espíritu. Junto ella, salgamos al encuentro de los niños y jóvenes. Maristas, nuestra tarea es urgente, y nuestro objetivo es claro: Ser el rostro, las manos y el corazón misericordioso de Jesús.

 

CLAUDIA A. ROJAS CARVAJAL

LAICADO MARISTA

PROVINCIA NORANDINA

COLOMBIA

 

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